Banner Libro Chips
Vía: Una familia recoge tapones de plástico para conseguir una silla de ruedas mecanizada

martes, 20 de mayo de 2008

Una familia recoge tapones de plástico para conseguir una silla de ruedas mecanizada

Es tan fácil, o tan difícil, según se mire, como reunir 1.000 kilos de tapones de plástico para que a Josefa Morcillo, de 73 años, le den una silla de ruedas mecanizada.

Desde el pasado mes de octubre Josefa Morcillo y su marido viven en una residencia de mayores. Pero para tener una mayor calidad de vida ella necesita una nueva silla de ruedas que le permita disfrutar de paseos por las zonas verdes de su nuevo hogar.

Pero es que una silla de estas características no es nada barata. Según han consultado sus hijos, su precio puede ascender a unos 5.000 euros. Demasiado dinero.

Una de las hijas de Josefa, Mª José Ruíz, se enteró de que podía conseguir una silla para su madre de un modo, al menos, original. Tiene que reunir una tonelada de tapones de plástico. Éstos serán transportados a una empresa de Portugal, donde se reciclarán. Con el dinero resultante se podrá comprar la ansiada silla de ruedas.

Vía: Hoy y de la imagen Unex.es

6 comentarios:

Anónimo dijo...

de donde es la mujer aqui en sevilla se esta reuniendo para una persona de san pablo y una pregunta porque hay que llevarlo a portugal no hay por aqui alguna empresa,

Anónimo dijo...

MEDIOS DE COMUNICACION DE TODO EL PAIS SE HACEN ECO DE LA NOTICIA.
El timo de los tapones
Una familia ha recogido 2.000 kilos de tapones de plástico para cambiarlos por una silla de ruedas, pero ahora ninguna empresa los quiere y no saben qué hacer con ellos.

25/08/2008 JAVI MOLINA

comentarios (16) enviar imprimir valorar añade a tu blog

Una muestra Juan Manuel Expósito muestra los tapones.
Foto:JORGE ARMESTAR Edición impresa en PDF

Esta noticia pertenece a la edición en papel.

Ver archivo (pdf)



Material recogido Bolsas de basuras llenas de tapones de plástico en el garaje de la familia.
Foto:JORGE ARMESTAR
Imagínese que usted tiene una nieta discapacitada física, a la cual la puerta de un ascensor ha destrozado su silla de ruedas. Como es obvio necesita una nueva, y pese a que usted pueda recibir subvenciones una le costará alrededor de los 5.000 euros. Es un precio nada barato y que su economía no le permite asumir.

Entonces usted se entera por los medios de comunicación de que una empresa de Campo Maior, en Portugal, ha entregado a otra familia una silla a motor a cambio de 1.000 kilos de toda clase de tapones de plástico. ¿Usted que haría? Seguramente se pondrían manos a la obra para intentar reunir los tapones para conseguir la ansiada silla para su nieta.

Ahora imagínese que la gente se vuelca con la iniciativa, y se solidariza con toda la buena voluntad del mundo porque la noticia se puede ver en una televisión nacional. De esa forma, empiezan a llegar tapones de plástico de todas partes de España: Burgos, León, Canarias, Barcelona, Ciudad Real, y Valencia, entre otras zonas. Incluso el hospital y empresas privadas de su ciudad se vuelcan para ver feliz a su nieta.

Así pues, usted se pone de plazo un año para reunir los mil kilos de plástico, pero es tal el apoyo que recibe que en tan solo tres meses tiene más kilos de los necesarios.

Por eso, y una vez logrado con creces el objetivo, se dispone a contactar con la empresa que le entregará la silla, pero esta le empieza a esquivar, le empieza a dar largas, a no coger el teléfono y demás estrategias de evasión. Usted, cansado, se dirige a Campo Maior a la dirección de la empresa, aunque la mayor de las sorpresas se la lleva cuando llega al lugar y no existe tal empresa, ni el más mínimo rastro de ella.

Pues bien, ahora quizás pueda hacerse la idea de cómo deben sentirse el emeritense Juan Manuel Expósito y su familia. Anonadados y con cerca de 2.000 kilos de tapones en el garaje. "Después de denunciarlo en los medios de comunicación de todo el país nadie nos hizo caso, entre ellos la cadena de televisión que emitió la noticia", cuenta la familia que, sin embargo, se muestra satisfecha por poder contar su historia y ver cumplido así sus dos deseos pendientes: Hacer pública la falsedad de la noticia para que dejen de recibir más tapones y agradecer la ayuda desinteresada de la buena gente.

La familia cree además que "debe haber alguien que saque beneficio de esto, ya que también se incitaba a entregar tapones para un pequeño de Olivenza, pero investigando se ha podido saber que tal niño no existe".

Isabel, la abuela de la niña, señala, por su parte, que solo desean que "se lleven los tapones, que alguna empresa se interese por ellos". Además, y pese a lo ocurrido, nadie en la familia pierde el buen humor.

Anónimo dijo...

bueno anonima quiero ser pero me gustaria ayudarte y de la manera que te puedo ser de ayuda es facilitantote los tapones que tengo en mi casa que he guardao durante 1 año si lo quieres te agradeceria que te pusieras en contacto con migo en la siguiente dirreccion: bella_lorena16_17@hotmail.com

Anónimo dijo...

Me parece absurdo recoger tapones para realizar un gesto solidario. Sería más util recoger firmas o informar sobre cualquier necesidad a los servicios sociales que corresponda, por eso creo que todo esto de las sillas de ruedas a cambio de una tonelada de tapones es simplemente una leyenda urbana. En Castilla León existen ayudas que cubren el 100% del coste de una silla eléctrica. Sólo hay quue solicitarla.

Anónimo dijo...

Dónde podemos enviarlo o depositarlo. Nosotras somos de Valencia?

Anónimo dijo...

Es un fraude, la empresa no existe, lo que si existe es mucha gente que cree que con sólo acumular tapones puede arreglar el mundo, por supuesto hay más gente "de buena voluntad" (pero mal encaminados) que sensatez, tenes el cielo ganado, si es que hay un cielo sólo para los panolis.