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Vía: Se encuentra una bomba antigua en su jardín y la lava en el fregadero

viernes, 14 de junio de 2013

Se encuentra una bomba antigua en su jardín y la lava en el fregadero

Os imagináis despertar una mañana sobresaltados, tras oír ruidos bruscos en la cocina, y veis como vuestra mujer, con una tranquilidad pasmosa, deposita una bomba oxidada de 10 pulgadas de la Segunda Guerra Mundial sobre la mesa del comedor. Lo primero que pensaríais es en salir corriendo despavoridos, y seguro que se os escapaba algún insulto por el camino.

Pues como la realidad normalmente supera a la ficción, una jubilada británica llamada Carole Longhorn ha sido la protagonista de esta historia que firmaría el mismísimo Alfred Hitchcock. Como cada mañana, esta encantadora británica, residente en Norfolk, trabajaba en su jardín cuando bajo uno de los setos encontró algo voluminoso. Ni corta ni perezosa, lo cargó en una carretilla, lo trasladó al fregadero de la cocina y lo limpió como cualquiera de sus cacharros (¡¡¡OMG!!!). En ese momento, su ángel de la guarda empezó a echar horas extras.

El matrimonio Longhorn

El ruido metálico alertó a Clive, su marido, que fue incapaz de articular palabra cuando sobre una mesa observó una bomba de 25 cm, eso sí, reluciente como una patena. Lo siguiente fue una retahíla de ‘juramentos en Arameo’ que no quiero reproducir y una salida alocada del domicilio como alma que lleva el diablo.

Después de alejarse unos cientos de metros y con las pulsaciones todavía a 200, el señor Longhorn llamó a la policía, que inmediatamente mandó un equipo de artificieros a la vivienda. El artefacto fue finalmente trasladado a una mina abandonada y detonado por un equipo de expertos de la RAF (Fuerza Área Real británica). Para sorpresa del matrimonio, la bomba funcionaba como el día de su fabricación. Menos mal que la espoleta fue caprichosa y no hizo su trabajo como debía.

Vía: 20 minutos.