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Vía: Un orensano de 5 años, obligado a demostrar que no es un camionero

miércoles, 3 de julio de 2013

Un orensano de 5 años, obligado a demostrar que no es un camionero

Le pasó a Cristina de Borbón hace unos días. Que las casualidades a veces juegan malas pasadas. En su caso, que su número de DNI coincidía con el de otros, y que de ahí venía la confusión (después aclarada, dicen) sobre la venta de unas tierras. Pero ya el ministerio se puso a remover cielo y tierra para aclararlo. Y en apenas un par de días. A Fernando L.B., de O Barco, la casualidad hizo que comparta nombre y apellidos con otras tres personas con DNI español. Uno de ellos, el que en febrero de este año fue pillado por la Guardia Civil de un pueblo de Zamora transportando chatarra y residuos peligrosos en una camioneta, sin separar y sin licencia para esa actividad. No fue el Fernando que aparece en la foto de la derecha, pero ahora le toca a su madre demostrarlo. Y le toca a ella porque Fernando solo tiene cinco años.

«Dudo» como escribe la madre, Elisabete Braz, en su alegación, «que [el niño] condujera vehículo alguno». Lo dice sin ocultar la indignación que le causa «que por un error suyo, de la Administración, tenga yo que perder días en el trabajo para resolverlo». Van día y medio laborables fuera, pero todavía falta la contestación y el archivo del expediente antes de dar el tema por zanjado. Y mientras, el niño tiene la cuenta bancaria paralizada, porque ya le había venido el cobro de los 900 euros de multa. «Al ser menor, desde el banco me llamaron para que firmara la autorización para que pudieran sacar el dinero, y ya di orden de que de eso nada», apunta la mujer, que fue quien recogió la carta certificada el pasado miércoles, pensando que se trataba de la beca escolar del niño.

En el sobre venían cuatro folios, en los que se detalla que el pasado 5 de febrero, a las 18.15 horas, los agentes de la Guardia Civil del puesto zamorano de Alcañices pararon a F.L.B. conduciendo una camioneta Mitsubishi Canter por la travesía de Rabanales. Llevaba -según recoge el pliego de cargos del expediente sancionador en materia de residuos interpuesto por la delegación territorial de Medio Ambiente en Zamora, dependiente de la Junta de Castilla y León- aluminios, chatarra, baterías, ruedas, envases de aceite y electrodomésticos, todo ello mezclado, sin separar, y sin tener la licencia para gestión de residuos peligrosos. Le imponen una sanción de 900 euros.

Se recoge en el documento el plazo de diez días para presentar alegaciones, pero Elisabete Braz no ha esperado tanto. El lunes mandó la respuesta, después de hablar varias veces con la delegación zamorana de Medio Ambiente. «Me dicen que es porque coincide el nombre, que como el presunto responsable tiene ese nombre, que buscaron la dirección. Pero si hubieran mirado, verían que mi hijo nació en el 2008, así que difícilmente puede conducir», señala. No entiende cómo los agentes no identificaron al conductor y se fiaron únicamente del nombre dado (en la sanción no aparece el DNI en ningún momento).

Pero todavía hay más casualidades. El marido de Elisabete, el padre del niño, se dedica al transporte de mercancías, también peligrosas en ocasiones. «Y si la coincidencia fuera con el nombre de mi marido, ¿cómo salíamos de este lío?», se pregunta, «porque no es fácil recordar y poder demostrar dónde estaba ese día». Sabe que no trabajando de chatarrero en Zamora, una profesión que tampoco su hijo se plantea. Ni siquiera se plantea conducir nada más que su bici, «ni llega a los pedales de un coche». Eso sí, pasado el cabreo inicial, la situación ha dado para alguna broma. «Se lo hemos contado, pero no entiende muy bien qué es lo que realmente pasa. Eso sí, ya hay quien le dice que 'caray, tan joven y ya conduciendo'». Porque está segura de que si los agentes hubiesen parado a su hijo conduciendo una camioneta, en lo que menos se hubiesen fijado es en los residuos. «¡Que tiene cinco años!», remarca.

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